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Resumen

06/10/2006

Iglesia y dineros públicos

COMUNICADO DE ANDALUCIA LAICA CONTRA EL ACUERDO DE FINANCIACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA

El reciente acuerdo alcanzado por el Gobierno socialista y la Conferencia Episcopal (CEIC) sobre la financiación de la Iglesia Católica, cuyo texto permanece inédito hasta día de hoy, ha sido considerado por ambas partes como un "buen acuerdo". En su entusiasmo, el negociador de la CEIC ha indicado que el acuerdo "es bueno para todo el mundo". Comprendemos la alegría de la jerarquía eclesial, pues mediante este acuerdo no sólo se prorroga el mecanismo de financiación a través del IRPF, sino que aumenta en un 34% el porcentaje de la declaración que se detraerá de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el mantenimiento del culto y clero.

El Gobierno y la CEIC pretenden convencernos de que la "aportación voluntaria" en el IRPF no supone ninguna discriminación, pero no puede calificarse así a un mecanismo mediante el cual algunos contribuyentes privilegiados ordenan al Estado que detraiga de sus impuestos una cantidad para financiar su organización religiosa favorita, sin pagar ni un euro más, mientras que los impuestos de quienes rechazan las directrices de la jerarquía católica van íntegros al fondo común de los PGE. No puede calificarse de "aportación" lo que es de hecho una reducción de impuestos, ni "voluntaria", cuando sólo a unos cuantos se les ofrece una alternativa concreta a su medida. Quienes marcan la casilla de la jerarquía católica cometen de hecho un delito moral de evasión fiscal amparados por una ley injusta.

Además, carece de justificación que un Estado, presuntamente laico, continúe ejerciendo de "brazo fiscal" de la CEIC, o de cualquier otra organización confesional, dedicando los medios y personal de la Agencia Tributaria a pasar el "cepillo" para la iglesia mediante la casilla del IRPF. El Estado continua así manteniendo a una jerarquía eclesiástica que no ha mostrado capacidad o disposición para cumplir su compromiso de autofinanciación acordado en la reforma de 1979 del Concordato Vaticano-Espańa, es decir, hace casi 30 ańos.

Sólo estamos de acuerdo con la jerarquía eclesial en que lo recaudado mediante el IRPF, unos 150 millones de euros, es una pequeńa fracción de su presupuesto, y una muy pequeńa fracción de lo que el Estado, en todos sus niveles, central, autonómico y municipal, dedica a la promoción del catolicismo. Sólo en sueldos para los cerca de 33.500 catequistas que imparten doctrina en los colegios públicos, el Estado dedica unos 600 millones de euros/ańo, mientras que unos 750 millones de euros nunca llegan a las arcas públicas gracias a las exenciones fiscales de los que disfrutan el patrimonio inmobiliario y las actividades de la iglesia. A esto hay que ańadir la financiación de la enseńanza confesional (3.200 millones de euros), y numerosas 'ONG´s' de obediencia católica, así como la contratación de capellanes para hospitales, cárceles y ejército, las cesiones municipales de suelo, el mantenimiento de templos, etc., sumando un total estimado en más de 5.000 millones de euros/ańo.

Andalucía Laica se opone a un acuerdo que atenta contra la laicidad del Estado y que además se ańade a otras medidas discriminatorias tomadas por el gobierno a favor de otras confesiones religiosas, afianzando de esta manera lo que sólo puede denominarse como "Estado multiconfesional", absolutamente contrario a la Constitución, así como a los compromisos internacionales de respeto a la libertad de conciencia adquiridos por nuestro país.

06/10/2006 07:19 Autor: fororedes. foro_redes.

10/10/2006

25 horas - Una libra de carne

Daniel Lebrato: UNA LIBRA DE CARNE

 

Comienza el curso bajo las 25 horas.

Que se sepa, no hay reclamación social detrás, AMPAs ni similares que vengan pidiendo esas horas y que quieran con ellas un mejor servicio.

Recordemos que, cuando llegó el Psoe al poder en 1982, llevó a la práctica la jornada partida para la función pública, que tenía que estar abierta hasta las cinco de la tarde. La mejoría política era abrir el abanico horario, ampliar las horas de ventanilla. Aquello quedó en nada o casi. La mañana de lunes a viernes (y en la banca, los sábados) sigue siendo la hora hábil para casi todo. No se corrigió el absentismo funcionario ni laboral.

Aparte la fama que tenemos los maestros con nuestras vacaciones de maestros, aliciente principal, y no la paga, para entrar y seguir en la enseñanza; aparte esa vox pópuli a la que no tenemos por qué contrariar (“Vacaciones de maestro, sí, ¿qué pasa?, a mucha honra.”); aparte del tópico, un currante sabe que la productividad, la explotación, se mide en relación tiempo-nómina, y las nuestras se salvaban precisamente por estas y no otras vacaciones, este y no otro tiempo libre. A más horas, más explotación o si usted quiere: reducción salarial.

Pierde además la condición liberal de nuestro trabajo, por la que firmamos o firmaríamos unas oposiciones. Liberal no el horario de atención al público, en nuestro caso las clases, que cumplimos escrupulosamente. Liberal la libre disposición de nuestras horas cuando no estamos de tiza y de pizarra. Liberal el trabajo mental, esas horas que empleamos en mantenernos como buenos y al día. Liberales las horas que echamos cuando hace falta, el tiempo que se consume en nuestros despachos delante de nuestros libros y nuestros ordenadores en cosas que al final van también para el instituto. No hay entre nosotros el vuelva usted mañana ni el cerrojazo cuando algo nos reclama. Díganlo las tutorías, las extraescolares. ¿Picar o firmar las clases que damos? Primero, que ya lo hacemos y, segundo, que para eso está nuestro mejor alcalde, el alumnado.

Con las veinticinco horas semanales, entraremos a las 8:30 para salir a la una y media (una, si la media hora de recreo cuenta como doble). Sigue siendo mejor horario que el de casi todo el mundo. La cosa es que en esas horas los centros multipliquen y garanticen esas condiciones de estudio y de despacho, esa productividad que conseguimos bajo la luz protectora de nuestro flexo en casa. Si los centros aventajaran esas comodidades, si las condiciones de concentración y aislamiento fueran las mismas o mejores, si instalaciones y recursos (este ordenador en que ahora escribo) fueran mejores en el instituto, si laboratorios, bibliotecas y departamentos nos dieran las mismas, no digamos mayores, prestaciones, incluyendo mi aire acondicionado y el Réquiem Alemán de Brahms que mientras escribo suena, la verdad, ¿qué inconveniente tendría yo ante las 25 horas?

Lo malo es que los institutos, salvo excepciones, no mejoran en ningún caso nuestra calidad de vida, al revés. Se nos pide un sacrificio y a cambio de nada. Tendríamos que decirlo sin rubor y con la boca bien alta como cualquier otro colectivo de currantes: nosotros no queremos trabajar, queremos –como tontos, como tantos– que nos paguen más por menos. Somos un cuerpo interesado, quiere decir con sus intereses propios y no nos gusta echar horas para la galería, para qué opinión.

Mucho me temo que, como aquella vez de 1982, es la mala conciencia la que está detrás de todo esto. Son esas ex compañeras y ex compañeros que han sido cocineros antes que frailes que dejaron la tiza por irse a las alturas y desde allí lo único que envidian de nosotros es, no el caucho de la firma autorizada, no el rótulo con su nombre en el despacho, sino lo libres que todavía somos: en julio ya de vacaciones, las fiestas y puentes iguales que nuestra juventud escolar. Son esos cargos que ocupan Tamarguillo o Torre Triana quienes, reos de un horario de oficina, querrían ponernos a todos ese mismo horario de ocho a tres (y, un día de estos, vacaciones de treinta días, sólo agosto). Son esos cargos y es el cuerpo de magisterio que al presente ya cumple 25 horas lectivas y cinco más hasta las treinta a la semana. Es todavía la mentalidad de la vieja Formación Profesional motor de la Reforma, con esa desconfianza para con el viejo cuerpo de Bachillerato, niños bonitos a sus ojos cargados de currantismo.

Sea como sea, la respuesta nuestra no puede ser más que cumplir el convenio. Darles a estos mercaderes de Venecia, como a Shylok, la justa libra de carne que nos reclaman ahora, el preciso horario que a comienzo de curso entre paos y otras siglas de permanencia firmamos. Pero ni un gramo más de esa libra, ni una gota de sangre. Estemos de ocho a una, y que le vayan dando. Todavía nos queda tiempo para comprar el pan y regresar a casa, el día lindamente libre por la tarde. Que paguen no mi butacón en casa, no mi camillita ni mi Réquiem en mi fantástico equipo. Que paguen –como se ve venir que van a pagar– las extraescolares.

Entre el “cosas veredes” y el “a todo se acostumbra uno” está la solución. Veinticinco me pide, tome usted veinticinco, y en paz. Cuantas veces se iba a hundir el mundo y al final no se ha hundido.

[daniellebrato.blogia.com, 04.10.06]
10/10/2006 07:13 Autor: Daniel Lebrato. foro_redes.

16/10/2006

CHERCHEZ LA CAUSE (respuesta golfa a las 25 horas)

CHERCHEZ LA CAUSE (respuesta golfa a las 25 horas)

 

CHERCHEZ LA CAUSE (respuesta golfa a las 25 horas)

 

De manera que, por no parecer demagógico no he querido incluir entre los afanes de profe esos que se nos pasan en horas corrigiendo en casa los deberes, horas de despacho mirando lo que pasa y no mirando para otro lado, horas de actividades o de excursión, horas de recreo que no lo son, horas dando horas.

 

Me he puesto en el peor de los casos: alguien que se atiene al trabajo (de ‘tripaliare, tripalio, tres palos de esclavitud o de tortura) como condena.

 

Me he puesto en una actitud razonablemente cínica en quien no tiene (y por qué tenía que tenerla) vocación, ni ganas de servir, ni voluntad de servicio ni ganas. ¿Quién dijo que estamos aquí por vocación y no por dinero? Quítennos al profesorado la paguita, no quedaba nadie.

 

Sin embargo, en esta patria de misiones parece que todo se tiene que hacer por vocación. ¿Cuándo vamos a reconocer al Estado como estado-patrón con lo que eso significa? ¿Qué problema hay en defender como mal menor al estado-patrón frente a tanta patronal salvajunera? ¿No será que no puedo reconocerme en este cinismo y al mismo tiempo defender las cantilenas del neoliberalismo, de la demo(s)cracia(s a Dios), del estar a este lado de la miseria? ¿No será que defender el estado-patrón queda obviamente estatalista y lo estatalista no se lleva? ¿No será que me tengo que comer los marrones de un sistema desigual basado en la desigualdad como si tal desigualdad no existiera?

 

Dígalo quien manda a las criaturas a poner rulos so título de esteticienes y dígalo el consejo orientador que vio que Jónathan sirve para hacer un módulo cortito mientras un tal Froilán está clarísimo que va para príncipe de España.

 

Y en cuanto a mí el profesor. ¿Qué problema hay en reconocerme cómplice de semejante maquinaria, callado con quienes callan y haciendo el mismo discurso que los discursos oficiales? ¿Qué problema hay en reconocer en mí el inútil que he sido siempre para ganar la vida de mejor modo que dando clases y más clases a gente que tantas veces he demostrado que me importan, ni mucho ni poco, lo normal. ¿O es que tiene que condolerme lo que les pase a mis estudiantes como si en quirófano la cirugía se condoliera con cada miembro que amputa, con el milímetro de un grano, con cada metro de mi tripa? ¿Qué problema hay en decir que, en tanto trabajo, el trabajo en la enseñanza es sólo y únicamente trabajo y por tanto se mide en horas socialmente necesarias: primero para formarnos como profesionales (lo que incluye aquellos años de facultad al principio improductivos, de carrera y oposiciones) y después como formadores que somos de la futura mano de obra?

 

Cinismo, mire usted, de quien el día de la jubilación pega un estirón de piel, un lifting de hermosura, y de pronto rejuvenece porque era evidente que las clases se le estaban comiendo las alegres neuronas.

 

Darwinismo o lucha por la vida.

El agregado que se quedó con las ganas de ser catedrático, el de efepé que en su día se quedó sin ser agregado de bachillerato, el maestro que se quedó con las ganas de ser licenciado. Hablo de quien desde las ruinas de aquel pasado que es su presente sigue haciendo, y eso le honra, lo que puede. También hablo de esos compas de nivel universitario a quienes la universidad escupió de sí y devolvió a los institutos como órganos trasplantados rechazados. Hablo de la difunta carrera docente y del nonato cuerpo único de enseñantes.

 

De esas miserias hablo. Y de la aula fobia, que la hay, de las bajas por depresión y tentetieso, hablo de acosos laborales, hablo de máquinas torretrianeras o tamarguillas lejos muy lejos de la tiza. Hablo y pregunto, claro que sí, como en las novelas policiales, a quién benefician las 25 horas, esas 25, y no catorce, que nos manda hacer Violante. Y pido a quien esto leyere, queridísimas y queridísimos cómplices de lo mismo, que me digan si hay presión social que ande demandando ese cumplimiento horario, que me digan qué sector social, qué oficio se beneficia con las 25 de permanencia en los institutos. Y digan si hay derecho que ("a igual trabajo igual salario") unas juntas directivas estén obligando a cumplir las 25 horas mientras otras juntas no las aplican (todavía). Digan si hay derecho ("a igual trabajo igual salario") que en algunos centros se estén haciendo los horarios con huecos intencionados para que nadie se queje ni proteste y entre hueco y hueco: 25.

 

Igualar a la baja: yo me fastidio, tú te fastidias.

 

Que se nos mida por las horas empleadas es como medir el Guernica por las horas que Picasso tardó en pintar su célebre cuadro (al que tasó carísimo, por cierto). Es como medir un buen montaje teatral por las horas de ensayo, no por el genio ni el talento, no por los aplausos merecidos. 25 horas me manda hacer Violante.

 

Pero lo mismo que Lepe es célebre por la vecinísima Cartaya, así aquí habrá que buscar cerca y no lejos quién hace la burla del viejo cuerpo de bachillerato. Quiénes en nombre de vocaciones y grandes lemas, no de encuestas ni de presiones sociales inexistentes, quieren meternos 25.

 

Todo menos mejores profesionales ni mejores docentes ni más sabios. Ni mejores ciudadanos ni más buenos que yo el holgazán, el que prefiero los viernes antes que los lunes y, más que las clases, qué quieren que les diga, a mí me gusta el recreo.

 

DL, 15.10.06

 

16/10/2006 01:32 Autor: Anónimo. foro_redes.

el muerto al hoyo

 

Si tienen a mano el diario EL MUNDO del miércoles 11 de octubre, verán que la esquela de Isabel Álvarez apareció en páginas de Andalucía al pie de un artículo de Antonio Soler que lleva por título "El muerto, al hoyo". El mal gusto es fenomenal. Como sabemos, en comunicación es importantísimo lo que hasta ahora llamábamos CONTEXTO y SITUACIÓN y propiamente llamamos MONTAJE: el antes y el después del texto.

 

La expresión "el muerto, al hoyo" se puede usar cualquier día menos cuando es verdad que hay un muerto. Entonces, amigo, la cosa cambia y la frase puede adquirir un peligroso tinte de mal gusto, aparte de que la gente comúnmente no distingue los refranes que son de consejo de los refranes que son de experiencia y, por eso mismo, no sabe si es un lema que hay que seguir, si es una didáctica positiva (el muerto, muerto y a otra cosa) o si se limita a constatar un hecho que pasa, y punto. Es como cuando decimos "en abril, aguas mil": si es abril y hace sol, ¿sacaremos el paraguas? Seguro que no.

 

Es también como cuando en un telediario después de la trágica noticia (catástrofe o patera) nos pasan a noticias de la casa real o nos dan los resultados de cualquier lotería o bonoloto.

 

La ética de los medios.

 

Otra rareza de EL MUNDO de este día fue que el artículo de Antonio Soler quizá no es de Antonio Soler. Si van a la página 9 ahí verán el mismo artículo, el mismo, bajo la firma de José Antonio Gómez Marín, gazapo enorme propio de estas máquinas word de las de cortar y pegar.

16/10/2006 07:27 Autor: fororedes. foro_redes.

la alternativa a la religión

 

No, la cosa ahora es diferente:

 

Los colegios no estarán obligados a dar una materia alternativa a Religión
Los centros de primaria podrán permitir a los padres llevarse a sus hijos durante la clase

J. A. AUNIÓN - Madrid

Los colegios no estarán obligados a ofrecer una materia alternativa para los alumnos de primaria (de 6 a 12 años) que no quieran estudiar la asignatura de Religión, según el borrador de real decreto que regulará las enseñanzas de esta etapa. El texto dice que los centros docentes deben simplemente garantizar que los escolares que no elijan Religión "reciban la debida atención educativa". Ahora se les obliga a realizar una "actividad de estudio" como alternativa. El cambio implica además que los colegios podrán permitir a los niños ausentarse durante esa hora.

>PUBLICACION: Edición Impresa - EL PAÍS

 

Lo que ocurre es que el gobierno ha actuado cobardemente. En lugar de asumir la solución, hace que cada centro se convierta en un campo de batalla, con una lucha desigual.

Además, ¿Qué ocurrirá cuando los representantes de la jerarquía eclesiástica se gasten el dinero de nuestros impuestos que el Gobierno les regala en presionar o emprender acciones legales contra las normativas de los colegios que supriman la alternativa?

 

Pobre director/a que se le ocurra quitar la horita de escaqueo a los tutores.

 

De locos.

 

Leopoldo Acal

 

16/10/2006 07:29 Autor: fororedes. foro_redes.

la religión fuera de la escuela

 

 

NOTA INFORMATIVA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN,

A LOS CENTROS EDUCATIVOS Y A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

 

ANTE EL DESARROLLO DE LA LOE: LA RELIGIÓN FUERA DE LA ESCUELA

 

El día 4 de noviembre nos hemos reunido en Madrid el colectivo de organizaciones y plataformas de carácter estatal que, desde enero de 2004, venimos planteando a los poderes públicos y a la opinión pública, ahora ya, de acuerdo a los postulados de nuestra sexta declaración desde mayo de 2006 (que acompañamos a esta nota): Por una sociedad laica, por una escuela laica: religión fuera de la escuela. En esta reunión hemos adoptado diversas propuestas y plan de actuaciones para los próximos meses, sobre todo encaminadas a la información, orientación y agitación social.

 

Hemos mantenido algunas reuniones institucionales y estamos a la espera de algunas otras, con el fin de convencer a los poderes públicos que el legítimo derecho que pudieran tener una parte del alumnado, para que se les imparta enseñanzas de sus respectivas religiones en los centros escolares, no puede generar obligaciones alternativas a otra parte del alumnado que no lo desea, ya que con ello se produce una clara discriminación de millones de alumnos que tienen que permanecer, obligatoriamente, en el centro, porque otros desean que se les enseñe religión, además de la clara estigmatización y segregación por ideas religiosas que ello produce en ambos casos, cuestión que va, claramente, en contra de las leyes educativas, de la Constitución Española, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de los más elementales Derechos de la Infancia.

 

El que se intercale en la programación horaria obligatoria de los centros educativos las enseñanzas de religión, vienen generando conflicto y exclusión, además de originar una obligación hacia una parte, cada vez más numerosa, del alumnado que no asisten a religión. Hecho éste que se coloca al margen de toda normativa constitucional, ya que éstos permanecen secuestrados en el centro, mientras un grupo, cada vez más reducido, de sus compañeros y compañeras asisten a clase de religión, originando una utilización pasiva de muchos recursos humanos, además de un gasto inútil, al tener que utilizar mucho profesorado alternativo, para la vigilancia del alumnado que no están en clase de religión.

 

La intención que al parecer tiene el actual Gobierno es de dejar esta cuestión en manos de los centros educativos, hecho que no aceptamos, pareciéndonos grave y lamentable, ya que el problema lo genera, en todo caso, el Estado dando crédito a unos Acuerdos con una determinada confesión religiosa, de clara inconstitucionalidad. Por lo tanto el tema ha de llegar resuelto a los centros educativos.

 

Las organizaciones que respaldamos esta iniciativa exigimos que se deroguen los acuerdos con la Santa Sede y que en el desarrollo que se haga de la disposición adicional segunda de la LOE, la enseñanza de las confesiones religiosas salgan de currículo escolar, es decir que, en todo caso, se ofrezcan, por parte de los centros educativos, fuera del horario escolar obligatorio para todos. En caso contrario, como en su día anunciamos platearemos los recursos jurídicos correspondientes, por entender que de seguir como en estos momentos está la situación se vulneran, gravemente, varios principios constitucionales.

 

Madrid,  cinco de  octubre de 2006.

 

**Para ampliar información: Augusto Serrano, STES-i.  Tf: 639034885  /  Francisco Delgado, Europa Laica. Tf: 619559189

 

16/10/2006 07:30 Autor: fororedes. foro_redes.

23/10/2006

MARIHUANAS, BOTELLONAS, PUTAS Y BICICLETAS

 

MARIHUANAS, BOTELLONAS, PUTAS Y BICICLETAS

Daniel Lebrato: Un ensayo moral

 

¿En qué se parecen marihuanas, botellonas, putas y bicicletas? En la doble o triple moral que justifica o condena. "Del mal tomar lo menos, dícelo el sabidor" (Juan Ruiz, LBA)

 

Primera moral: legalizar lo que existe. Así justifica su postura el bando partidario de legalizar la prostitución. Perseguida y condenada la abominable trata de personas, lo suyo sería aplicarles a las sexualidades de pago, al sexo mercenario, las varias legislaciones comunes y tocantes a hombres y a mujeres, a tratos y a maltratos, a ocios y negocios. Con mentalidad liberal, lo suyo sería no legislar, no estorbar los pagos entre particulares. Matrimonios hay por intereses económicos. Maridos que pagan a sus mujeres por los servicios prestados.

 

Se escandalizan los legisladores. ¿Comparar matrimonio y mancebía? La prostitución es mala por falta de amor y sobra de explotación de unas personas por otras. De ahí, la necesidad de legislar. Para garantizar los derechos de la parte más débil. Lo que a nadie se le ha ocurrido es erradicar de base y de partida los males extremos que dan lugar a la prostitución: la miseria económica de la parte que se vende, de la oferta, frente a la prepotencia económica de la parte que la compra como demanda. Legalizando a la prostituta, hago del chulo un empresario y doy derechos de consumidor a su clientela, su tique de compra como quien dice. Así le llaman el oficio más viejo del mundo. Imaginación con dos pares.

 

No persiguiendo el consumo de la prostitución, la moral desactiva un argumento que, en cambio, sí que activa y bien alto en contra de la botellona. Dejando aparte ruidos y basuras, comportamientos inciviles, viene la moral y dice a la juventud: el alcohol, cualquier alcohol, no es malo; malo es el tuyo, que sucede fuera de bares y establecimientos autorizados. El alcohol, mi alcohol (o mi tabaco), no es malo; malo es el tuyo, que todavía no has cumplido la mayoría de edad. Mientras, yo el adulto te voy enseñando y dando ejemplo con mi vaso y mi cigarrito en la mano. Relativismo moral muy propio de nuestras latitudes que se mueven entre la unánime condena (de lo mismo) y el tó el mundo es bueno (si usted lo dice). Nada de tomar medidas que pongan en peligro mi teoría y mi práctica de Occidente. Yo, a beber y a condenar la botellona; y tú, chaval, cuando seas padre comerás huevos. Distribuidores y despachos de bebidas, tan legales.

 

No es el caso de distribuidores y vendedores del hachís o de la marihuana. Tercera moral: es legal lo que usted se meta en el cuerpo; vendérselo no. Usted se echa su canutito a condición de que finja que le cayó de los cielos. Que usted se chute bien, con tal de que no publique sus fuentes ni trafique con la droga. Ya se van pareciendo los negocios del puterío, la droga y la litrona. Malabarismos, hipocresías.

 

Y hablando de hipocresías, me queda la cuarta y doble moral de frases y escaqueos personales de algunas buenas personas frente al robo, y en especial frente al robo de bicicletas. Tonto es decir que no habría robo de bicicletas (como no habría prostitución, camellos ni botellonas) si no hubiera proveedores a un mercado, si la mercancía (robada en este caso) no tuviera su clientela: usted, pillín, que va y compra la bici que a otro primo como usted le robaron. Robar ya está prohibido. Lo que se tendría que prohibir es comprar bicicleta sin tique de compra o papeles que garanticen que no es producto robado. Bastaría dar un plazo legal para el censo municipal de bicicletas. Jugar con algo que poca gente sabe: la numeración que trae de fábrica el chasis de cada bici. Probar la matriculación ágil y gratuita como vehículo que se quiere políticamente privilegiar. Seguiría habiendo robos, pero se nos quitaría la cara de gilipollas cuando vamos a comisaría a denunciar. La bicicleta dejaría de ser ese objeto juguetero o deportista y seguiríamos dependiendo de Tráfico, no de Deportes ni de Participación Ciudadana.

 

Hoy que se lleva la memoria (que siempre es memoria histórica), vean ustedes imágenes de la España previa al desarrollismo y al Seiscientos de los años sesenta. La bicicleta circulaba por las calzadas al lado de tranvías y otros transportes públicos que por el coche fueron destronados. Por encima del Código y de las generaciones, la bicicleta reaparece últimamente como objeto de culto másmenos ecologista y distintivo de un modelo superior de mentalidad y de vida: el orgullo bici. Convertida la bicicleta en objeto delicado, el carril-bici (¡ya!) exige a los ayuntamientos unos gastos y una infraestructura nunca vistos ni usados que están por ver y mantener. Y que empeoran la mala imagen que la bicicleta tiene por aceras y calles peatonales: ese cobardica ángel invisible, como les llama Carlos Colón, que pasa rozando invadiendo el espacio, la burbuja, de las personas y que contra los coches no se atreve.

 

Contra esa imagen, que es testimonio de una derrota, una perdida Alhambra que fue nuestra (la calle, la ciudad), el extremismo bicicarrilista se parece al célebre anuncio de La Casera: si no hay carril-bici, nos vamos. Carril que hará que, una vez repartidas las calzadas incluso con muretes verticales (carril-bus, carril-bici), las bicicletas desaparezcan de la circulación como está pasando en ciudades europeas tipo Londres, confinadas a la acera o al carril igual que los indios a la reserva. Todo a la mayor gloria de los cuatro por cuatro que seguirán campando por sus respetos. Como queríamos demostrar.

 

Si no es por respetar las ganancias de los grandes, no se entiende que el hachís o la marihuana, drogas menos adictivas que el tabaco, no se vendan en los estancos. Con lo que dejarían de beneficio para el Estado. Si no es por intereses manipulados, no se entiende que se condene a jóvenes que beben en la calle, y no a sus padres que van de vicios en privado. Con sus flamantes turbos pasan maldiciendo a las lentas bicicletas porque van con prisas a follarse a los pobres o a las pobras. De coca hasta las trancas, encima nos llaman putas.

 

bicicultura/eltendedero.blogia.com, 22.10.06

 

 

23/10/2006 01:32 Autor: fororedes. foro_redes.

30/10/2006

Recordando a Isabel Álvarez

 

 

 

RECORDANDO A ISABEL ÁLVAREZ

 

 

"En Uganda los lugbara entonan un canto llamado cere para difundir la noticia de una muerte. Se reúnen  a la puerta de la cabaña del muerto y cantan el cere. La música, invariable durante generaciones, es un falseto agudo y penetrante que recorre el poblado y el bosque y asegurándose de que nadie permanezca ajeno a la noticia. La letra del cere cambia en cada caso y está formada por las palabras que los vivos identifican con el muerto en particular: casa maiz hijos tierra, si el muerto cultivaba; lluvia nueces tiempo curación, si era adivino; flecha bosque pájaro luna para el cazador. No dicen su nombre. Se supone que la elección de las palabras es tan precisa que quienes las oigan sabrán deducir por ellas quién es el muerto. Si no hay cadáver, si el cuerpo, por ejemplo, fue tragado por el río, meten en su cabaña algún objeto que lo represente y luego la incendian. Cuando las llamas se elevan, se entona el cere".

El cere de Isabel no tiene música sino letra impresa, y no estoy segura de que la represente en su totalidad: mujer educación compromiso pionera cátedra lucha trabajadora humana Sevilla. No sé. Creo que si una voz de falsete hubiera llevado estas palabras al bosque muchas personas habrían pensado que la muerta era ella.

Más allá del hecho de la muerte, mi capacidad de recordar al leer estas palabras son de imaginar que sigue viva  entre mucha gente. 

 

Cruz

 

 

 

Nota: La leyenda de los lugbara está extraída del libro:

"Mentira" de Enrique de Hériz, Editorial Edhasa.

30/10/2006 23:47 Autor: fororedes. foro_redes.

gratuidad de libros - artículo que se debate

 

 

ARTÍCULO SOBRE EL QUE SE DEBATE

LOS LIBROS DE TEXTO Y EL TEXTO DE LOS LIBROS: APUNTES PARA UN ARTÍCULO


Acabada la campaña anual de compra y venta del libro de texto escolar, desde
el Foro por Otra Escuela queremos aportar algunas reflexiones críticas sobre
el sentido de este "material escolar por excelencia".

Primero: ¿cuál es el sentido educativo de que todos los estudiantes de una
misma clase trabajen sólo un texto y todos el mismo?
Frente a una sociedad cada vez más compleja. Frente a los graves problemas
locales y globales a los que se enfrenta nuestro mundo. Frente a la
necesidad de formar ciudadanos y ciudadanas activos, con criterio,
participativos, etc. Frente al acceso ilimitado a todo tipo de información a
través de internet. ¿No se está actuando como si el texto de los libros de
texto fuera la copia exacta de verdades únicas e inmutables, olvidando que
son versiones de autores concretos, a veces plagadas de errores, acerca de
conocimientos nunca definitivos y acabados?

Segundo: ¿no es más educativo y económico crear bibliotecas de aula que
incluyan una razonable diversidad de materiales escritos, audiovisuales e
informáticos?
Frente a la cultura infantil y juvenil basada en el manejo de mucha
información, de manera rápida y con poca profundidad. Frente al incremento
de la información disponible en todas las áreas del saber y de la actividad
humana. Frente a la aparición de formatos no impresos por donde circula todo
tipo de información. Frente a la idea tanta veces expresada de que no es lo
mismo conocimiento que información y de que, añadimos aquí, tampoco es lo
mismo retener información que construir conocimiento. ¿No es mucho más
coherente que en las aulas se aborden problemáticas y asuntos relevantes
para nuestro mundo, contando para ello con una razonable diversidad de
materiales didácticos de apoyo? Y, al abordar dichas problemáticas, ¿no es
mucho más consistente que los estudiantes desarrollen su conocimiento
contrastando informaciones diversas, comparando argumentos y elaborando los
propios?

Tercero: ¿no es más profesional que los docentes sean los responsables de
decidir qué deben enseñar en sus clases, sin delegar estas decisiones en el
libro de texto?
Frente a la evidencia de que los estudiantes de un aula son diversos en
relación a sus experiencias, conocimientos, necesidades y culturas. Frente a
la evidencia de que esto es también aplicable a la comparación entre aulas y
centros diferente. Frente a las aportaciones de la investigación educativa
en el sentido de que para saber qué enseñar y a qué nivel es imprescindible
diagnosticar con rigor el desarrollo, las ideas y las experiencias de
partida de los estudiantes. Frente a todo esto, ¿no es imprescindible que
los docentes asuman y se capaciten profesionalmente para decidir qué enseñar
en sus clases, tomando, eso sí, como referencia los fines educativos
consensuados socialmente? Es decir, al delegar esta tarea en los autores de
los libros de texto, desconocedores de cada clase, de cada contexto, ¿no se
está actuando bajo el influjo de una idea errónea según la cual todos los
estudiantes de un mismo nivel educativo necesitan la misma información,
parten del mismo punto, tienen las mismas experiencias previas y presentan
las mismas dificultades de aprendizaje?

Cuarto y último: ¿No es más razonable, y seguramente más económico, que la
administración financie regularmente la compra de materiales didácticos de
aula a que subvencione directamente los libros de textos? Frente a la
posibilidad, rica y creativa, de que padres, madres, docentes y estudiantes
negocien la cantidad y tipos de materiales que son adecuados en cada caso,
sintiéndose así co-partícipes y co-responsables. Frente a las diversas
variantes existentes: reutilización de libros de textos, compras de libro de
texto de diversas editoriales, diccionarios, incorporación de libros
infantiles y juveniles de calidad, CD y DVD de todo tipo, enciclopedias
electrónicas, páginas webs educativas, etc, etc, ¿es adecuado fortalecer
desde la propia administración educativa esta tradición escolar,
injustificable a estas alturas de la evolución social? ¿No se incurre con
ello en contradicciones desconcertantes cuando en los fines de la escuela se
defiende el desarrollo crítico de los estudiantes y el impulso a los valores
ciudadanos y democráticos, valores que compartimos, y, sin embargo, se
potencia un recurso como el libro de texto basado en una idea absoluta y
homogénea del conocimiento?



Espero vuestros comentarios.
Rafa Parlan

Respuesta de un miembro del FORO POR OTRA ESCUELA y también de FEDICARIA

Chapeau, chapeau... al borrador de artículo, Rafa. Creo que el enfoque es el
adecuado y la línea argumental se mantiene perfectamente. Cuando esté
redactado del todo, se puede incorporar alguna precisión (más explícita que
en el actual borrador), como que se podría dedicar dinero específicamente
también a la formación del profesorado, siempre al hilo de lo que vayan a
trabajar con sus alumnos (no en el viejo sentido de comprar libros de
Historia o de Biología, sin más, para los Departamentos de los Centros,
libros que luego nadie lee, por cierto).
Enhorabuena y ya está casi listo.
Un abrazo a todos/as
Paco

Respuesta de otro miembro también profesor universitario, como Rafael Porlan

Hola FPOE,

me he permitido ponerle un título (muy personal) al asunto del correo que envió el amigo Rafa Porlán "no a la comodidad del libro de texto" (dado que él no lo había puesto y siempre es necesario saber de qué hablamos al leer un correo en estos ambientes virtuales). Dicho esto, admito que no puedo estar más de acuerdo con las ideas y argumentos que facilita Rafa.

No obstante, si me lo permitís, escribiendo 'a vuela pluma' comenzaré este debate haciendo de 'poli malo', abogado del diablo, o como le queramos llamar. Contesto, por partes, a cada argumento de Rafa, como lo podría hacer cualquier persona ajena al foro, con las primeras ideas que me surgen (recordad, soy "el poli malo"):

1º. A la primera cuestión contestaría que "es más cómodo" para el maestro o profesor tener un librito simplificador (que además viene junto al Libro del Profesor con las actividades paralelas ya hechas y resueltas en la mayoría de ocasiones). Es más cómodo tener un libro, más organizado para los alumnos, que tener que preparar todas las clases, buscar materiales didácticos para cada día del año, con todo el tiempo que eso requiere. ¿De dónde saco tiempo para eso como profesor que tengo 30 horas semanales?

2º. De la segunda cuestión, lo único que he visto es mucha teoría, artículos en libros y en congresos, pero de lo que hay poca práctica real. ¿Dónde están esas maravillosas bibliotecas? ¿Quién crea o hace esos materiales audivisuales? ¿Quién los recopila, con qué criterios pedagógicos? ¿Quién evalúa el trabajo que se hace en clase? ¿Dónde están esas 'comunidades de aprendizaje' de las que tanto he leído en la última década? ¿Cómo se crean éstas cuando prima el individualismo y la balcanización [qué palabreja más fea -esto es mío]?

3º. Respecto a la tercera cuestión, ¿las Facultades de Ciencias de la Educación están preparando a los futuros profesores para resolver todas estas cuestiones que citas? [Sólo un dato que es verídico y que llegó a nuestro Dpto. el curso pasado: un alumno de Educación Infantil había hecho una reclamación y ruego a los Dptos. universitarios para que sus profesores asistieran regularmente a clases, se aprovechasen las horas completas, y estuviesen en sus tutorías. No comment.]

¿Están formados los profesores para atender a la diversidad? ¿Qué es eso de la atención a la diversidad? -preguntan los profesores. Además, viendo cómo funciona el tema de los interinos 'que van y vienen', ¿cómo se forman grupos de profesores comprometidos con su centro y entorno, si cuando ya tienen hecho un diagnóstico de los alumnos, del contexto..., estos profesores son cambiados de lugar y "si te he visto, no me acuerdo"?

4º. Última cuestión para ir terminando. Rafa decía "padres, madres, docentes y estudiantes negocien la cantidad y tipos de materiales que son adecuados en cada caso, sintiéndose así co-partícipes y co-responsables". ¿¡"Me lo repita"?!  ;-)  ¿A qué padres y madres te refieres, a los 'cuatro gatos' que se interesan? ¿Alumnos tomando parte en la decisión de los materiales? ¿EEEhhh? I do not understand anything! La voz de cualquier padre/madre podría ser: ¿Qué encima yo como padre/madre voy a tener que decirle al maestro los materiales que debe estudiar mi hijo/a? Creo que es algo que le incumbe a él. ¿Y cómo participan los alumnos para tomar decisiones en la escuela si apenas tienen edad para saber lo que quieren?

Respecto a los políticos que toman decisiones, ¿cuántos son pedagogos, maestros, psicopedagogos, psicólogos educativos, o simplemente especialistas en Educación? Recordemos cómo se llega a ser político, qué significa ser político hoy en día, y cómo se cambia de puesto/cartera, como el que cambiaba cromos de futbolistas en la calle.

Pues eso, ahí van unas cuantas ideas que podría pensar cualquier ciudadano de a pie de la calle, ¿no?

Saludos y ahí dejo mis dos centavos

Respuesta de otra miembro del FORO

Me encanta!
 

Y esto lo responde otra miembro del FORO

A mí también me gusta mucho. En particular, la formulación de numerosas
preguntas creo que puede ser muy incisiva para el lector. Complimenti,
Rafa! (me salió la italianada del alma...)

Un abrazo a todos,

 Quien más adelante, en otro correo, añade:

Hola Rafa, hola compañeros y compañeras del Foro:

Una cuestión se me escapó, que quizás pueda ser interesante mencionarla
o elaborarla. Se trata de la función encubierta que tienen los libros de
texto. A pesar de que existen libros de texto que, supuestamente,
utilizarán los alumnos y guías para el profesor, por separado, se da una
función diferente.

En realidad el supuesto lector es principalmente el profesor que, de
este modo, se va formando, año tras año, utilizando - en el mejor de los
casos, cuando es inquieto, curioso y busca algo que se ajuste a sus
propias ideas - libros de texto diferentes. Ésta sería entonces la
función encubierta: formar el profesorado, que no ha sido formado
adecuadamente cuando correspondía hacerlo. Y la conveniencia de esto es
que resulta mucho más barata que la formación misma, se deja en manos de
terceros - autores de libros de texto que se llenan los bolsillos - y,
por tanto, las instancias que han consensuado los contenidos socialmente
necesarios, se desentienden por completo de la cuestión.

Pero, por otro lado, los profesores noveles necesitan disponer de un
"recetario" que les resuelva las urgencias de lo cotidiano en el aula.
Creo que para ellos sería muy útil contar con muchos (no uno) libros de
texto y una buena biblioteca de aula. Los libros de texto son cómodos,
no cabe duda, pero estoy segura de que no todo el profesorado los
necesita sólo por comodidad.

Seguiremos reflexionando...

Un abrazo a todos,

Una nueva intervención añade:

Me parecen interesantes las reflexiones que plantea (...) para
"tenerlas presente" en la redacción definitiva del artículo de Rafa. Y esto que dice, (...) es, asimismo, importante: el libro de texto no sólo
resulta cómodo para el quehacer diario, sino que, de hecho, "soluciona" ¿?
de una determinada forma  la formación -ramplona, claro- del día a día del
profesor/a... que termina por considerar que no necesita otra formación.
Pues vaya artículo interesante que va a salir... Y la coyuntura ahora es
buena.
Un abrazo.
 

El último comentario  corresponde  a una directora de un IES:

Artículo de Rafa   Lo que leo, lo suscribo sin ninguna duda. Lo que no veo tan claro es a quién va dirigido, si a la Administración o al Profesorado. (...)

  ¿Quién ha solicitado a la Administración que financie regularmente la compra de materiales didácticos de aula? Me temo que se generalizan prácticas que todavía pertenecen a una minoría.

   Por otra parte,  el dinero que se emplea en libros para los Departamentos que nadie lee, es decisión de los propios Departamentos. En la distribución de los recursos los Centros tienen autonomía. Incluso en lo que se prevea cada curso para Formación del Profesorado. Lo que necesita revisión es la mentalidad de quienes deciden.

En todo este debate subyace la idea de una educación y una escuela ideales, (o idealistas) donde los alumnos acuden alegres y confiados, además de felices, a la misma a aprender y los profesores, igual de contentos, a enseñar, como si unos no fueran obligados y los otros tampoco, como si en la escuela no se dieran problemas de control de conducta, problemas que arrancan de la propia estructura y función de la escuela.

Tampoco se hace referencia al papel de enajenación de saberes profesionales que la industria cultural desarrolla necesariamente en el terreno de la enseñanza ni al papel hegemónico que dicha industria cultural posee hoy en este campo.

Pero lo que es aún más lamentable a mi juicio es que, tratándose como se trata de un foro donde abundan los profesores universitarios y los profesionales de la enseñanza, no aparezca ni una sola referencia a la literatura al respecto, y hablo de cosas tan cercanas como el reciente libro de Merchán o el de Raimundo, así como de las reflexiones al respecto de Apple, a quienes muchos de los miembros de ese foro tuvieron ocasión de escuchar en directo hace apenas dos años.

Lo cierto es que con estos mimbres lo de "otra escuela es posible" se va poniendo cada vez un poco más difícil. ¿Cómo se puede analizar el asunto de los libros sin hacer referencia  al papel que  la escuela desempeña en la sociedad? Como si la escuela fuera un islote en mitad del mar social, como si no formara parte del constante devenir de las imposiciones y las resistencias sociales.

A mi juicio el tema de los libros hay que denunciarlo con números concretos (y no números rojos, precisamente) en vez de con ideas que no representan a la mayoría de los actores sociales que participan en la enseñanza (algo de eso apunta algún comentario), así como decir una y otra vez en todos los sitios donde nos sea posible que es la administración socialista de Andalucía la que implementa una política como ésa.

30/10/2006 23:51 Autor: fororedes. foro_redes.




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